La noche más triste del año
Como todos ya saben, recientemente me sacaron salvajemente dos muelas, por lo que debo consumir comida para señoritas. Era la 1 de la mañana y tenía hambre, así que decidí hacerme un licuado. Para los que no tuvieron papás cariñosos o una infancia adecuada, el licuado lleva leche, platanos, Chocomilk o similar (con Calcetoce queda muy espeso, pero eso es preferencia de cada quien), y algunas personas corrientes le ponen huevo CRUDO algo que yo jamás le pondría dado que mi inteligencia superior al promedio me permite saber que eso no es saludable. Pues el caso es que eché a la licuadora dos platanos, un huevo y chocomilk, abrí el refrigerador buscando la leche y… ¡NO ESTABA!. Como persona de ciudad, fui al Walmart más cercano en busca de ese ingrediente elemental: leche. Había pocos autos, señal de que saldría pronto, pero al llegar a la puerta me tope con una horrible barrera de metal. ¿Que es esto?, me preguntaba yo. Toqué y toqué, y nadie me abrió. Lamentablemente esa noche no pude cenar licuado y me dormí con el estómago vacío. Llorando y con hambre, como si fuera yo pobre.